Hoy soñé otra vez con el mundo extraño. Ya nadie tiene pesadillas. Los fabricantes no fabrican pastillas sino chicles. Dejaron de fabricarlas dos años antes de que apareciera un mal mucho peor que las pesadillas: La gente se queda dormida instantáneamente mientras camina, conduce o trabaja y sólo los chicles parecen evitarlo. No existen los anti-chicle porque todos padecen el nuevo mal. Las autoridades incentivan el consumo de chicles contra el sueño. Los fabricantes, que ahora pagan ínfimos impuestos, reclaman mejores condiciones y suben los precios de los chicles todas las semanas.
sábado, 31 de marzo de 2012
Un mundo extraño (cualquier semejanza con la ley antitabaco es absolutamente intencional)
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